Carnavales Regionales

J U J U Y

UN PROFUNDO SENTIR CARNAVALERO

El carnaval jujeño paraliza la provincia. Los festejos y sentires más profundos de la historia popular y originaria se apoderan de todos los rincones de la provincia. El feriado de carnaval es contundente en Jujuy con festejos que no dejan a nadie afuera.

El carnaval es uno de los festejos más tradicionales que tiene la provincia, sobre todo en la zona norte, en la región de la Quebrada de Humahuaca y en la Puna.

Los preparativos para esta festividad pagana comienzan alrededor de dos semanas antes, a lo largo de toda la Quebrada de Humahuaca, donde los encuentros de copleros y las diabladas dan el anuncio de la llegada del carnaval.

Mientras tanto, comienza a sentirse el aroma de la albahaca y de la carne asada de cordero y cabrito, comidas típicas que van dando la señal de las grandes celebraciones que llegan de la mano del "Pujllay".

El "Pujllay" es el diablo carnavalero que vive y reina por cuatro días al año, según la creencia regional, y hay que darle de comer y beber de la mejor manera posible.

En el norte jujeño, al igual que en Bolivia, el "Pujllay" vive y reina en las profundidades de la tierra, pero como todo "semidios" necesita nutrirse de las costumbres terrenales una vez al año.

En Jujuy, donde los orígenes del carnaval se remontan a 200 años antes de la conquista de los españoles, existe una particular celebración que realizan los cultores del carnaval, que se aglutinan en comparsas que una vez al año ofrendan una prenda al diablo.

El diablo carnavalesco es la figura central de toda agrupación tradicionalista que con su imagen y vestido de rojo, con cuernos y cola, lo lleva en sus estandartes.

Las comparsas jujeñas comparten semejanzas con las de Bolivia y Perú, porque predominan las serpentinas multicolores en sus vestimentas, con plumajes de avestruz y cascabeles en las botas, mientras cubren sus rostros con distintos motivos pictóricos y marchan al ritmo de las cajas.

Las comparsas son los "Pecha Pecha", "Los Acidos", "Puyas Puyas", "Aires Nativos", "Juventud Alegre", "Los Picaflores" y "Flor de Lirios", entre otras.

Al diablo, un muñeco de trapo, se lo desentierra del mojón, un lugar donde al año siguiente las comparsas vuelven a buscarlo siguiendo la tradición de la zona norte de la provincia.

El último día del carnaval la comparsa lleva al diablo al lugar donde lo sacó, y es allí donde finaliza el carnaval con bailes y cantos.

La llegada del carnaval jujeño no sólo se cubre de diferentes aromas que provienen de la cocción de comidas regionales que hacen honor a las festividades, y de abundantes bebidas regionales como la chicha de maíz o de maní.

A estos preparativos se suma el sonar de las cajas, quenas, erques, siquris y cencerros, y todos saben que el carnaval está  llegando a Jujuy.

(Recopilación archivo de diarios)


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